Crítica a la narrativa de los medios de comunicación sobre la gestión de pandemia Covid-19 en México

En el noticiero Imagen Noticias, conducido por Ciro Gómez Leyva, se han estado comunicando datos respecto al número de muertes por Covid-19 en México. Se presentan datos absolutos enfatizando que México es el tercer país con mayor número de fallecidos por esta enfermedad en el mundo. Con 214 mil acumulados hasta el 23 de abril de 2021. Sólo por detrás de los Estados Unidos (con 585 mil) y Brasil (con 383 mil). Incluso, para aumentar más el sensacionalismo, se suman cada noche 30 mil fallecidos que el INEGI contó en un censo. Y lo mismo pasa con otros medios de comunicación que parecen compartir un objetivo común: usar el sensacionalismo para posicionar la narrativa de que la gestión de la pandemia dirigida por el subsecretario de salud, Hugo López-Gatell, al que llaman “doctor muerte”, ha sido una catástrofe. Y al presentar siempre, cada noche, a México entre los primeros tres países con más muertes, se intenta asociar la imagen del gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) con las gestiones de otros mandatarios demonizados por los medios, como Jair Bolsonaro (en Brasil) y Donald Trump (en Estados Unidos). De fondo lo que buscan es minar la confianza y credibilidad del gobierno de AMLO ante los ciudadanos, sobre todo en tiempos electorales de elecciones intermedias. 

Sin minimizar la gravedad del asunto (estamos hablando de vidas humanas), y sin dejar de apuntar algunos errores que se cometieron en el manejo de la pandemia (como la tardía recomendación oficial del uso del cubrebocas y el carácter tan laxo de algunas medidas de mitigación social), creo que en los medios se presentan datos absolutos de manera descontextualizada. Me parece que una manera más precisa de presentar los datos, y con más contexto, es presentarlos en relación con otra variable: con el tamaño de la población. Y esto puede ser por medio de presentar el número de fallecidos per capita en cada país, para entender de una forma más efectiva el impacto de la pandemia en poblaciones de distintos países con distinto tamaño. En el cuadro 1 se presenta el número de fallecidos acumulado por Covid-19 por millón de habitantes en distintos países.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: https://ourworldindata.org/covid-deaths

 

Como podemos ver, México no aparece en los primeros tres lugares de fallecimientos considerando el tamaño de la población. Aparece en el lugar 18. Ya desde aquí podemos advertir el sesgo informativo de los medios de comunicación interesados en golpear mediáticamente la gestión del gobierno de AMLO. Sigamos con el análisis. En el cuadro se dice, por ejemplo, que en la República Checa han fallecido 2681 personas por millón de habitantes, mientras que en México han fallecido 1656,  lo cual nos da una idea del impacto de la pandemia en cada país. Esto lo podemos interpretar como sigue: si un habitante de la República Checa se enfermó de Covid-19 a lo largo del tiempo que llevamos de pandemia (desde marzo de 2020), tuvo más probabilidades de fallecer que un habitante de México enfermo de Covid-19. Y lo mismo puede decirse considerando otros países de primer mundo como Bélgica, Italia o el Reino Unido. 

En esos países europeos hubo más fallecidos por millón de habitantes que en México. Lo cual es todavía más sorprendente si comparamos la capacidad hospitalaria superior que había en esos países respecto a lo que había en México: mientras que Bélgica, Italia y el Reino Unido tenían 5.6, 3.1 y 2.5 camas por cada mil habitantes antes de la pandemia, México tenía sólo una. Otros países latinoamericanos, como Argentina, Brasil, Chile y Cuba tenían 5, 2.1, 2.1 y 5.3 camas por cada mil habitantes. A nivel latinoamericano México está muy rezagado en materia de recursos hospitalarios.

Además de tener menores recursos hospitalarios que otros países considerando el tamaño de la población, México tuvo un punto de partida muy adverso en materia de recaudación fiscal. En 2018 fue el país miembro de la OCDE que menor recaudación fiscal tuvo, con apenas 16% del PIB, mientras que el promedio de esos países recauda 34.2% como porcentaje del PIB. Incluso países como Chile y Estados Unidos recaudaron 21% y 24%. Brasil recauda 33% del PIB. Estos datos nos ayudan a dimensionar la magnitud de los esfuerzos que han tenido que hacer las autoridades sanitarias mexicanas para lidiar con la pandemia.

Sin embargo, pese a estas restricciones México incrementó la capacidad hospitalaria en 38%. Desde enero de 2020 la Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud se mantuvo monitoreando los hechos en China y ya planteando estrategias de mitigación social. En México se han seguido recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el diseño de estrategias como las tres fases de la Jornada Nacional de Sana Distancia. Además de que se han desarrollado y aplicado lineamientos de política pública en materia de salud mental, reconversión hospitalaria, explicarle a la población cómo desinfectar áreas comunes, recomendaciones para cuidar adultos mayores, etc

Así que es mentira lo que sugieren algunos medios de comunicación y políticos de oposición: que en México no hay estrategia para hacerle frente a la pandemia. Claro que la hay y esta ha sido clara desde el principio: adoptar medidas de mitigación social para ralentizar la tasa de contagios. Luego, ya en el llamado “regreso a la nueva normalidad” (desde junio de 2020) la estrategia ha sido, como en todo el mundo, tener un manejo equilibrado entre los aspectos sanitarios y económicos de la pandemia.

De ahí que se haya elaborado el semáforo epidemiológico y se haya descentralizado la gestión de la pandemia hacía cada estado del país, manteniendo una coordinación con las autoridades federales. Lo que sugieren algunas teorías de la conspiración que se difunden peligrosamente entre la población, de que en México se apostó por la estrategia de la “inmunidad de rebaño” que implica dejar que la gente se contagie del virus, también es claramente falso. Si bien el gobierno de AMLO no apostó a una estrategia de supresión del virus, como hizo China en Wuhan, sí apostó a una estrategia que buscara enlentecer las tasas de contagios. 

Por otro lado, los medios de comunicación mexicanos siempre tratan de poner a los gobiernos de México y de Brasil en el mismo nivel de incompetencia en la gestión de la pandemia. Como si los gobiernos de AMLO y de Bolsonaro fueran lo mismo. Sin dejar de apuntar los errores comunes, como la falta del uso del cubrebocas de los presidentes de ambos países a nivel mediático, si hay diferencias importantes. Ya vimos que México partió de un sistema hospitalario más precario y menos recursos fiscales que Brasil. Pero durante la pandemia también hubo diferencias importantes. Mientras que AMLO confió el manejo de la pandemia a un grupo de expertos y delegó en ellos la responsabilidad, siempre dando su apoyo público incluso en momentos en que los medios de comunicación llamaron a no creerle a Hugo López Gatell, Bolsonaro atacó directamente la credibilidad de las autoridades sanitarias de su propio gobierno al amenazar y luego despedir a su ministro de salud por diferencias en las medidas de distanciamiento social. El rechazo de Bolsonaro a las cuarentenas ha sido contundente y reiterado. AMLO, en cambio, nunca hizo declaraciones que minaran la credibilidad de sus autoridades sanitarias ni rechazó la utilidad de las cuarentenas ni las medidas de distanciamiento social. Por tanto, ni siquiera a nivel discursivo pueden tratarse a AMLO y a Bolsonaro como equivalentes. Otra mentira de los medios de comunicación refutada.

Ahora pasemos a comparar la evolución de fallecidos por millón de habitantes entre Brasil y México. 

    

 

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Fuente: https://ourworldindata.org/covid-deaths 

Lo que se observa en la gráfica 1 es que Brasil y México tuvieron una cantidad similar de fallecidos por millón de habitantes en la primera ola de la pandemia, presentando Brasil ligeramente más fallecidos. Luego, en la segunda ola, desde finales de octubre de 2020 hasta finales de febrero de 2021, México presentó peores datos que Brasil. Si bien ambos países tuvieron tendencias paralelas, en México hubo más fallecidos. Las causas son múltiples y pueden ser desde la mayor vulnerabilidad corporal de los mexicanos por tener índices de obesidad más altos, la hipótesis de que el coronavirus se transmite más fácilmente en climas frios y humedos (en esos momentos en Brasil era verano y en México era inviero), además de que en México hay una gran cantidad costumbres que aglomeran personas en este tiempo: desde el dia de muertos hasta las fiestas de diciembre (donde destaca la peregrinación a la basílica de la Virgen de Guadalupe) y los días de reyes magos, que son días de gran interacción familiar. Estos momentos de movilidad social y aglomeración llevaron al momento más difícil de la pandemia que hasta ahora se ha tenido en este país: una severa presión en el sistema hospitalario entre los meses de enero y febrero de 2021, donde se concentró la mayor cantidad de fallecimientos por Covid-19 hasta la fecha. 

Una crítica que si se puede hacer es que el semáforo rojo (la cuarentena) se debió haber introducido antes, incluso en plenas fiestas de fin de año, para evitar el repunte de casos Covid que tantas muertes generó en enero y febrero. En especial en la zona metropolitana de la Ciudad de México, donde entre la megalópolis y el Estado de México hay en su conjunto más de 60 mil fallecidos acumulados por Covid-19 (poco más de la cuarta parte del total nacional). El sistema hospitalario alcanzó un punto de saturación crítico. Pero se logró realizar la cuarentena justo a tiempo para evitar el colapso del sistema sanitario. Se evitó escenarios dantescos donde se vieran multitudes de cuerpos de personas fallecidas por Covid en las calles tal y como pasó en Guayaquil (Ecuador), focas comunes como paso en Nueva York (Estados Unidos), o cuerpos cremados en las calles como ahora mismo está pasando en la India. Incluso en el noticiero de Ciro Gomez Leyva se tuvo que aceptar que en México no se vieron imágenes de este tipo gracias que la gestión de la pandemia ha evitado el peor de los escenarios

Desde finales de febrero de 2021 se observan tendencias claramente diferenciadas entre la evolución de fallecidos por Covid entre México y Brasil. Mientras que en México se logró reducir el número de contagios y fallecidos por las cuarentenas impuestas en enero y febrero, en Brasil, en cambio, se agudizó la segunda ola. Allá, a diferencia de México, no se realizó una cuarentena porque Bolsonaro, a diferencia de AMLO, es mucho más hostil a ellas. Allá se dio rienda suelta a la economía prácticamente sin control sanitario que, junto con las inercias socioculturales del carnaval, llevaron a que los brasileños se concentraran en grandes aglomeraciones entre enero y febrero aumentando así de manera exponencial las tasas de contagios y de fallecimientos por Covid-19. En un contexto donde se estaba impulsando una campaña de vacunación masiva que, de pronto se desplomó, como podemos ver en la gráfica 2.

    

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: https://ourworldindata.org/covid-deaths 

Si bien México ha tenido un crecimiento sostenido en la aplicación de las vacunas entre la población aplicando cantidades similares en términos absolutos a Chile, tal y como puede verse en la gráfica 2. Aunque allá se ha avanzado más rápido en la vacunación de la población que en México porque el tamaño de la población es más pequeña. 

En conclusión: la gestión de la pandemia Covid-19 en México si bien es mejorable, no ha sido tan catastrófica tal y como los medios de comunicación la presentan. Se ha hecho un gran esfuerzo para lidiar con un fenómeno emergente y desconocido, en un contexto de severa incertidumbre global, de recursos escasos y vulnerabilidades estructurales heredadas por décadas de neoliberalismo. Se logró evitar el colapso del sistema sanitario y eso es un mérito que debemos reconocer a las autoridades sanitarias mexicanas. Sin embargo, la gestión de la pandemia puede mejorar y la manera de hacerlo es radicalizando la 4T hacia una dirección más de izquierda: aumentando la recaudación fiscal por medio de una reforma fiscal redistributiva, que se profundice el apoyo hacia lo público sobre lo privado y garantizando el derecho al acceso universal a la salud. Pero también los ciudadanos debemos exigirle a los medios de comunicación más responsabilidad en su trabajo de informar. La desinformación y el golpeteo mediático no ayudan a combatir la pandemia. Los medios de comunicación deberían ayudar a generar más conciencia ciudadana desmintiendo noticias falsas y combatiendo teorías de la conspiración. Y finalmente, los ciudadanos, ser más conscientes, evitar aglomeraciones y situaciones de riesgo de contagio. La lucha contra la pandemia no es sólo tarea del gobierno. Es tarea de todos.

 

 

 

 

Josafat Hernández
Josafat Hernández
Economista y filósofo. Marxista-gramsciano. Apoyo crítico 4T.

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