Mi esperanza es encontrarlo

La historia de Pablo Sánchez

Pablo Sánchez López, nació el 03 de agosto de 1989, estaba próximo a cumplir 24 años de edad cuando fue víctima de desaparición forzada en Morelia, Michoacán en 2013. El joven se dedicaba a la herrería y desde niño se caracterizó por ser una persona noble y empática, y bondadoso, contó su madre, Patricia López.

“Cuando mi hijo tenía 14 años, vio cómo su padre me agredió, en ese momento (a su corta edad) se acercó a mi llorando y me dijo que yo era hermosa y que no debía permitir que me violentaran, eso me llenó de fuerza.”

Hace años que los casos de desaparición de personas en nuestro país se hicieron cada vez más visibles, esto con el apoyo de la sociedad, las organizaciones no gubernamentales, y medios de comunicación solidarios con las familias. Pero esto no fue siempre así, nuestro país arrastra una trágica historia de violaciones constantes a los derechos humanos que fueron silenciadas durante sexenios.

En junio de 2020, Alejandro Encinas, Subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la SEGOB, dio a conocer a través de rueda de prensa que de 1964 a junio de 2020 fueron reportadas como desaparecidas 177 mil 844 personas en nuestro país, sin embargo, señaló que dichos datos no son absolutos ya que los gobiernos de Guanajuato, Baja California, Aguascalientes, Tabasco, Sonora y Tlaxcala no entregaron información sobre el número de personas reportadas como desaparecidas en sus entidades.

El reto para todos y todas nosotras es pensar que detrás de cada cifra de personas desaparecidas existen personas que, como Pablo, tenía una rutina y un proyecto de vida que compartía con amigos, pareja y familia.

Pablo Sánchez López, fue visto por última vez el 16 de marzo de 2013 a las 11:30 pm en Morelia, Michoacán. Esa noche, según narraron a su madre algunos testigos, su hijo entró corriendo a un establecimiento de comida para resguardarse de policías ministeriales que lo perseguían sin motivo alguno.

Los ministeriales entraron al establecimiento, lo amarraron y lo sacaron mientras le apuntaban con un arma de fuego, privandolo de la libertad junto a otros jóvenes. Nadie intervino ni dijo nada. Incluso los informantes de su madre tardaron dos meses en dar su testimonio, lo cual dificulto las primeras búsquedas iniciadas por su propia familia.

Su madre, que se ha vuelto defensora de derechos humanos y madre buscadora de desaparecidos, califica el silencio de quienes fueron testigo de la desaparición de su hijo como parte de un proceso de indiferencia que se vivía en Michoacán en ese momento, además de un clima de miedo y terror instaurado desde el 2006 por las acciones de Felipe Calderón para la mal llamada “Guerra contra el Narcotráfico”, la cual generó un alza en los índices de delitos vinculados al crimen organizado. La recurrencia de delitos graves como los secuestros, homicidios, tortura, desapariciones y feminicidios en Michoacán había dejado como consecuencia una normalización de la violencia, la gente poco a poco se iba “acostumbrando” a ser testigo de estos delitos y a callar como mecanismo de protección.

“Había miedo, conforme iba investigando, me di cuenta que en el lugar de donde se llevaron a mi hijo, era común la desaparición de jóvenes de parte de policías, era algo que se sabía, pero nadie hacía nada. La gente tenía mucho miedo, miedo de que al hablar también se los llevaran”.

Paty, como prefiere que le digan, dice que el silencio y la indiferencia de la sociedad agravaron su dolor, los primeros días de búsqueda fueron agotadores ya que no contaba con datos certeros sobre lo que había ocurrido con su hijo, salía diariamente a buscar a las comunidades cercanas, incluso hubo días en que tuvo que dormir en la calle.

LEE:  El PRIAN y su posibilidad de éxito.

“Todos me decían que no sabían nada, que no lo vieron, algunos incluso me dijeron que mi hijo se había ido de vacaciones a la playa. Después de dos meses me contaron la verdad, lo que vieron, eso me dio coraje y tristeza, pero ahora entiendo que no me dijeron por miedo, trato de entender que no me dijeron porque ellos también tienen familia.”

Una vez recuperado el relato de los testigos, acudió a poner denuncia, sin embargo, no hubo avances en las investigaciones. Al ver las omisiones de las autoridades comenzó su lucha por la exigencia de justicia, ya que en ningún momento las autoridades le informaron sobre lo ocurrido durante la detención de su hijo a mano de policías ministeriales del estado de Michoacán, por el contrario, la citaban a altas horas de la noche para darle a conocer los “supuestos” avances en las investigaciones, reuniones a las que Patricia por temor prefería no asistir con la finalidad de salvaguardar su vida.

LEE:  “Hasta que la dignidad se haga costumbre”

“Me daba mucho miedo ir a esas reuniones, porque nunca dejé de presionarlos para que hicieran su trabajo. En ese entonces muchas mamás fueron desaparecidas en Michoacán por ese motivo”

A ocho años de la desaparición de Pablo, su madre sigue sin conocer el paradero de su hijo, se ha unido a la búsqueda de otros desaparecidos y sigue exigiendo la presentación con vida de su hijo.

Para Patricia la desaparición “es un delito que destruye la vida, el entorno social, aísla y destruye a las familias”, buscar para ella significa un proceso de reconstrucción y esperanza.

“Cuando encontramos a los desaparecidos, pienso en el día que mi hijo vuelva, que lo vuelva a tener en mis manos, es un momento de mucha esperanza para todas las familias que buscamos a nuestros desaparecidos.”

Sobre cómo afronta el dolor, Paty comentó:

“Nosotras (las madres buscadoras) nos encontramos en un limbo, es muy doloroso no tener a nuestros hijos o hijas. Hay días muy tristes, en el que una no quisiera ni abrir los ojos, hay días de mucho llanto, vivir con dolor no es fácil. Todos estos años he sentido una mezcla de coraje, indignación y tristeza. Me gusta salir a caminar, concientizar a las personas y a los jóvenes, me ayuda.”

Las madres buscadoras se han vuelto un referente de lucha en nuestro país, si algo debemos aprender de ellas, es su fuerza, su coraje y empatía para buscar justicia por los suyos y por todos y todas nosotras.

Pablo Sánchez López, fue desaparecido el 16 de marzo de 2013, en el municipio de Morelia, Michoacán, actualmente tendría 32 años de edad. Mide 1.67 metros, es de tez morena, ojos medianos color café oscuro y tiene tatuajes en el cuello, brazos y espalda, así como una cicatriz en el abdomen.

Si cuentas con información sobre su paradero, puedes comunicarte a los siguientes teléfonos de Atención de la FGR: 01 800 00 85 400, o marca al 088.

Memoria, Verdad, Justicia y No Repetición.

 

 
Aleida Quintana
Aleida Quintana
Antropóloga, Feminista y Defensora de los Derechos Humanos.

Comentarios

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Tal vez te interese...

Charla Eder

00:03:14

Entrevista a Epigmenio Ibarra, aguerrido promotor de la Consulta Popular

00:39:23
Tania Zepeda y Arsinoé Orihuela entrevistaron al periodista y productor Epigmenio Ibarra, aguerrido promotor de la Consulta Popular y Ciudadana sobre el Juicio a los Expresidentes.

Entrevista con Alina Duarte: Consulta Popular y Juicio a Expresidentes

00:25:52
En esta charla Alina Duarte explica cómo surgió la iniciativa, el papel del INE, el respaldo que dio el gobierno de AMLO, la importancia de participar, así como los escenarios posibles que se abren en caso de que no se logre el mínimo de participación (40 millones aprox) para volver vinculante la consulta.

Síguenos

13,894FansLike
8,932FollowersFollow
12,038FollowersFollow

Artículos recientes

00:03:14
00:39:23

Entrevista a Epigmenio Ibarra, aguerrido promotor de la Consulta Popular

Tania Zepeda y Arsinoé Orihuela entrevistaron al periodista y productor Epigmenio Ibarra, aguerrido promotor de la Consulta Popular y Ciudadana sobre el Juicio a los Expresidentes.
00:25:52

Entrevista con Alina Duarte: Consulta Popular y Juicio a Expresidentes

En esta charla Alina Duarte explica cómo surgió la iniciativa, el papel del INE, el respaldo que dio el gobierno de AMLO, la importancia de participar, así como los escenarios posibles que se abren en caso de que no se logre el mínimo de participación (40 millones aprox) para volver vinculante la consulta.

¿Qué sigue después de la Consulta Popular?

La Consulta Popular va y sentará precedente importante, pero ¿qué pasará después de la consulta?

Del juicio a los expresidentes a la Comisión de la Verdad capítulo México

¡Memoria, verdad y justicia! Debemos incorporar estas dimensiones a la vida pública de nuestro país.